Aspiramos a no ser vagón de cola ni de la Derecha ni de la Izquierda, 24 de diciembre de 2018, Crónica de Chillán.
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23 febrero, 2018
Discursos en Homenaje a la Memoria de Don Carlos Alberto Martínez, Senado 15 de Marzo de 1972.

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Discurso Partido Izquierda Radical

Uno de los nuestros se ha ido. Aún se siente en los pasillos del Senado su caminar tranquilo y sin estridencias. La modestia y sencillez que emanaban de su personalidad se reflejaban en su actuar. Nunca una actitud discordante, como si pretendiera encontrar la solución en el diálogo respetuoso y fraterno que siempre usó como arma de lucha. ¡Y lo lograba! Alto y fuerte, como el añoso roble. Con un físico que envidiaría un gladiador, sabía exponer argumentos que por su solidez se imponían; y, paradójicamente, la honestidad y convicción de sus planteamientos eran tan fuertes, que con voz reposada obtenía la comprensión de sus colegas con más eficacia que si pusiera en juego su estructura corpórea.

Seguir la trayectoria política de don Carlos Alberto Martínez es seguir la historia de Chile en estos últimos 50 años, y es así como lo encontramos asumiendo responsabilidades en abril de 1925, cuando firma el manifiesto del Frente Social Republicano, junto con Carlos Contreras, Elias Lafferte, Joaquín Edwards Bello, Pedro Nolasco Cárdenas, el doctor Fajardo y otros, que contenía las aspiraciones comunes de proletarios, empleados e intelectuales, que anhelaban reunir a todos los hombres y grupos que con valentía y honradez deseaban la reorganización de la república, sobre bases sólidas de justicia, democracia y libertad, después de la caída del régimen parlamentario, movimientos militares de septiembre de 1924 y enero de 1925, y el advenimiento del actual régimen presidencial que nos rige.

Después de la caída del Presidente Ibáñez, en las Vicepresidencias de don Juan Esteban Montero y de don Manuel Trucco, ubicamos a Carlos Alberto Martínez desempeñando la Cartera de Tierras y Colonización, que nuevamente ocupa cuando asume el mando de la nación el Presidente Aguirre Cerda y el Frente Popular. Aún recuerdo que, antes de hacer entrega de concesiones de bienes fiscales a quienes no los necesitaban, salvo para incrementar riquezas, prefirió el camino más lógico: formar colonias con gente de trabajo y de clases más modestas.

Diez meses acompañó el Ministro Martínez al Presidente Aguirre Cerda, y en esa brillante gestión ministerial lo vimos asumiendo con resolución, valentía, ecuanimidad y sencillez sus funciones de Secretario de Estado, dándole el sello característico de su pensamiento revolucionario. Recibió también la implacable crítica de la Oposición de la época al Gobierno del Frente Popular, la que llegó incluso a socavar la granítica disciplina del Ejército de Chile, con la asonada del 25 de agosto de 1939, felizmente frustrada.

Don Carlos Alberto Martínez fue un político. Sus inquietudes renovadoras dejaron huella de su acción perseverante y constructiva. Fundador del Partido Socialista, tuvo su representación en la Cámara de Diputados en los períodos de 1933 a 1937. Reelegido ese mismo año por un nuevo período, hace dejación de su cargo para asumir el Ministerio de Tierras y Colonización.

En noviembre de 1939 llega a este recinto en representación de las provincias de Tarapacá y Antofagasta, en la vacante dejada por don Oscar Schnake, que fue llamado por el Presidente Aguirre Cerda para asumir la Cartera de Fomento, en un superior deseo de que él colaborara más de cerca al Gobierno del Frente Popular para realizar difíciles tareas, como fueron la reconstrucción de las provincias devastadas por el sismo de enero de ese año; solucionar el posible desabastecimiento de materias primas importadas por la iniciación de la guerra europea; atender la iniciación de los trabajos del nuevo organismo denominado Corporación de Fomento de la Producción, que con fines tan laudables iniciaba sus labores – electrificar el país, desentrañar el petróleo, preparar la construcción de la industria del acero, mecanizar la agricultura colonial existente – y, en fin, realizar positivas transformaciones para cumplir un programa de Gobierno que encaminaba a una verdadera revolución industrial.

El paso de don Carlos Alberto Martínez por el Senado no fue fugaz, y en 1945 y 1953 lo vemos llegar nuevamente representando a las provincias de Aconcagua y Valparaíso. Su hoja de vida está jalonada de obras positivas y en su bitácora de congresal, que es donde mejor se observa la acción individual y el pensamiento de sus integrantes, resaltan las iniciativas que, convertidas luego en leyes, han traído beneficios a innumerables sectores. Entre las más importantes, se pueden citar las leyes que benefician a sociedades de socorros mutuos, obreros municipales, foto-grabadores, Cuerpo de Salvavidas, organizaciones gremialistas o mutualistas, etcétera.

En diversas leyes, resalta nítidamente la intención del legislador Martínez de mejorar las condiciones de los sectores más postergados, por quienes luchó desde el momento en que pudo hacerlo, pasando por encima de las dificultades y adversidades, y venciendo la tradicional resistencia da las castas privilegiadas.

Su hogar, formado con una compañera comprensiva, que lo acompañó lealmente en su agitada vida de luchador, dio seis hijos, y se empapó de esta jerarquía moral que Carlos Alberto Martínez supo imponer. Y el ejemplo más decidor es que, habiendo sido parlamentario por largos períodos y tres veces Ministro de Estado, su muerte lo encuentra muy ajeno a la riqueza, consecuente así con su idealismo.

Ochenta y seis años de vida cronológica, de los cuales setenta fueron entregados a la política, al mutualismo, son dignos del homenaje que esta tarde le rinde la más alta tribuna democrática chilena.

En nombre del Partido Izquierda Radical, entregamos a su esposa que le sobrevive y a sus hijos, que dignamente han seguido su ejemplo, las más sentidas condolencias, y formulamos indicación para que se les haga llegar nuestra adhesión, e igualmente al Partido Acción Popular Independiente, cuya presidencia honoraria ejercía al instante de su fallecimiento.

Discurso Partido Nacional y Partido Democracia Radical

Los Senadores nacionales y de la Democracia Radical adherimos al homenaje que la Corporación rinde a la memoria del ex Vicepresidente de este Senado y ex Ministro de Estado, señor Carlos Alberto Martínez, y lo hacen en el propósito de destacar los merecimientos de un hombre que, aunque militante de colectividades muy diferentes a la nuestra, inspiró sus actuaciones en un profundo patriotismo, en una leal y auténtica búsqueda de las mejores soluciones posibles a los problemas del país, a través de una prolongada y fecunda acción en los cargos más representativos que nuestra democracia ofrece a los chilenos, sin distinciones de ninguna especie.

Don Carlos Alberto Martínez fue por muchos años una figura muy destacada en el ambiente político nacional y, muy especialmente, en este Honorable Senado, en el que ocupó la Vicepresidencia.

Modesto, inteligente, se desempeñó con eficiencia y habilidad, sobre todo en aquellas materias que decían relación a la zona de Valparaíso y Aconcagua, de la que fue un abnegado servidor.

Ecuánime y con un innato sentido de la justicia, su desempeño parlamentario se caracterizó por la defensa muy apasionada en beneficio de numerosos sectores de trabajadores que acudieron a él en busca de apoyo a peticiones, especialmente provisionales, que él patrocinó y defendió permanentemente.

De estampa recia, a pesar de una edad ya avanzada que no se traslucía en su figura siempre animosa, revelaba al hombre que ha trabajado duro en la vida. Porque don Carlos Alberto Martínez exhibía como uno de sus timbres de más orgullo haber sido efectivamente un obrero y un dirigente sindical conocedor, por propia experiencia, de las necesidades, inquietudes y esperanzas de los trabajadores chilenos.

Durante más de veinte años fue obrero de la Imprenta Universo y, a la vez, le correspondió formar la primera organización de obreros de imprenta.

Fue militante del Partido Socialista y uno de sus fundadores. Durante la mayor parte de su vida permaneció fiel a esa colectividad, pero sobre todo, fiel a postulados sociales absolutamente compatibles con el ejercicio del derecho y de la democracia chilena, en los que creyó y a los que sirvió con profunda lealtad y consecuencia.

Fue Ministro de Estado en la Cartera de Tierras y Colonización en tres oportunidades, en 1931, 1932 y 1938, como lo acaba de destacar el Honorable señor Aguirre Doolan. Su presencia en labores ejecutivas, junto con significar un reconocimiento de su capacidad, representa, asimismo, un testimonio claro y evidente de que desde hace muchísimos años en Chile los trabajadores y obreros no sólo tienen abiertas las posibilidades de surgir en las más variadas actividades particulares, sino que, además, su incorporación a las funciones políticas, a las responsabilidades de Gobierno y a las tareas legislativas ha sido una realidad indiscutible.

Don Carlos Alberto Martínez es un ejemplo de lo anterior, junto con el de muchas otras personas que llegaron a ocupar cargos de Ministros de Estado en reconocimiento expreso de la experiencia que significaba su extracción trabajadora.

Don Zenón Torrealba, Ministro de Industrias y Obras Públicas en el Gobierno de don Arturo Alessandri; don Fidel Estay, Secretario de Estado en dos oportunidades; don Luis Mandujano Tobar; don Juan Pradenas Muñoz; don Manuel Hidalgo Plaza; nuestro Honorable colega don Víctor Contreras, y don Leandro Moreno Garrido son algunos de los nombres que junto al de don Carlos Alberto Martínez, representan testimonios muy elocuentes de que en Chile los trabajadores y obreros, y en general cualquier ciudadano meritorio, pueden aportar su experiencia y capacidad en las labores de mayor responsabilidad u ocupar los cargos más representativos y honoríficos que nuestro sistema institucional consagra.

Estos hechos desvirtúan las afirmaciones de que sólo en el último tiempo los obreros han podido alcanzar los más altos cargos de responsabilidad nacional.

Señor Presidente, señores Senadores, los parlamentarios del Partido Nacional y de la Democracia Radical rendimos público homenaje de reconocimiento a la memoria del ex Ministro de Estado, ex Senador de la República y ex Vicepresidente de esta Corporación, don Carlos Alberto Martínez.

Hacemos llegar a su distinguida familia nuestros sentimientos de pesar por su desaparecimiento y, a la vez, rendimos un nuevo homenaje a la democracia chilena, que hizo posible la exaltación a las mayores responsabilidades públicas de un hombre como don Carlos Alberto Martínez, que fue trabajador auténtico, político consecuente y demócrata leal y sincero.

Discurso Partido Democracia Cristiana

Un antiguo luchador social y un político que se desempeñó con ejemplar modestia, consustancial a su manera de ser, desaparece con el fallecimiento del que fue Diputado entre 1933 y 1939, y Senador desde esta última fecha hasta 1961, llegando a ocupar la Vicepresidencia de nuestra Corporación: don Carlos Alberto Martínez.

Tiene la muerte una virtud exclusiva derivada de su propia substancia. Cuándo la persona traspasa los linderos de este mundo y se adentra en los ámbitos de la eternidad, quedan fijados los contornos de su carácter. Desde el instante mismo de la muerte, los hechos aislados aparecen como solitarios, carentes de significación; los errores y los aciertos en que el hombre incurrió se despojan de su fuerza individual, de sus límites contingentes y, en substitución de lo que se pierde o desvanece, se alza la figura del que se fue y se fijan, como en un golpe de buril, los caracteres definitivos de su personalidad.

Por ello en estos momentos asistimos, en lo íntimo de nuestras conciencias, al nacimiento de la imagen de quien fue en vida Carlos Alberto Martínez.

Llevó una existencia intensa. No ocupó en vano un lugar en esta tierra. Obrero tipógrafo, organizador y dirigente de sociedades mutualistas y sindicatos, fundador del Partido Socialista, presidente honorario de la Acción Popular Independiente, Ministro de Estado en tres oportunidades, luchador incansable por sus principios, siempre dentro de un marco de respeto por la libertad, el derecho y la democrática consideración que debe regir entre quienes discrepan ideológicamente, nuestro ex colega fue, para resumir mi pensamiento, un soldado en la noble tarea de satisfacer las ansias de los que tienen hambre y sed ríe pan y de justicia. Por eso el pueblo, aquilatando sus excelsas dotes, lo llevó a altos desempeños y durante 28 años lo designó como uno de sus genuinos representantes en el Congreso Nacional.

Por sobre este rápido bosquejo de sus afanes, su desaparecimiento hace emerger en la figura de don Carlos Alberto Martínez, como expresión auténtica de su personalidad, al hombre tesonero y bueno, sencillo y limpio, inteligente y claro. Su honestidad cívica lo hizo ser intransigente en el respeto a los valores espirituales que él siempre amó: la justicia y la libertad, en cuya defensa hubo de afrontar, más de una vez, amargas incomprensiones.

No quiero ocultar el hecho de que su nombre fue desvaneciéndose, si se quiere, prematuramente. No nos puede sorprender este fenómeno. Antes, o juntamente con él aparecen olvidados en nuestros devenir político muchos nombres vinculados a la apertura de hondos surcos de nuevas esperanzas, que abrazaron como él el ideario socialista.

En el concierto de nuestra vida política, quizás hombres como don Carlos Alberto Martínez no ocupan el lugar que en justicia merecen por su labor de pioneros en luchas dadas en tiempos y circunstancias que exigieron un espíritu de abnegación y de renunciamiento admirables.

De ahí que al adherir, en nombre de los Senadores de la Democracia Cristiana, a este homenaje a la memoria de don Carlos Alberto Martínez, podríamos recordar, respecto del carácter que distinguió a cabalidad su provechosa existencia, una frase del ilustre escritor Miguel de Unamuno, que dice: La vida es lucha, y la solidaridad para la vida es lucha y se hace en la lucha.

Discurso Partido Socialista, Partido Radical y Partido Comunista.

El fallecimiento de Carlos Alberto Martínez significa la pérdida física de uno de los últimos protagonistas más calificados del despertar de la conciencia del proletariado chileno. Su vida está ligada entrañablemente a los inicios de la organización del movimiento obrero de nuestro país.

Los Senadores comunistas, socialistas y radicales rendimos nuestro homenaje al hombre que supo cumplir con el mandato que, en momentos trascendentales de la brillante y heroica historia del movimiento sindical de nuestra patria, le señaló su condición de explotado.

Obrero gráfico y carpintero, se le conoció como un incansable impulsador de sociedades mutualistas, principalmente de la Sociedad Igualdad y Trabajo, organizaciones que fueron los gérmenes de las centrales sindicales que irrumpieron en la vida nacional orientando las luchas reivindicativas del naciente proletariado chileno.

Carlos Alberto Martínez participó en la fundación de la Federación Obrera de Chile, FOCH, primer organismo nacional sindical de la clase trabajadora, con una clara orientación clasista y revolucionaria. Este viejo luchador combatió las posiciones conservadoras en el seno de la FOCH. Apoyó las tesis del maestro Luis Emilio Recabarren tendientes a superar los estrechos marcos en que se combatía por mejores condiciones de vida para la mayoría del país, cuestionando la raíz misma de los males: la explotación del hombre por el hombre, consecuencia de la propiedad privada de los medios de producción.

Miembro de la Junta Ejecutiva de la Federación Obrera de Chile, compartió responsabilidades junto a Luis Emilio Recabarren, Elias Lafertte, Salvador Ocampo y otros. Como obrero gráfico, fue decisiva su participación en la primera organización de los trabajadores de la imprenta.

Los años veinte se caracterizan por la combatividad de los movimientos sindicales. Pero, al mismo tiempo, el régimen imperante y los patrones encuentran los elementos que les permiten llevar al movimiento obrero a posiciones divisionistas, a fin de debilitarlo. Más adelante fue necesario rectificar rumbos, y la clase obrera encontró en su propio seno las fuerzas necesarias para quebrar las posiciones del enemigo. En esas luchas estuvo nuevamente Carlos Alberto Martínez, impulsando, junto a otros compañeros, la constitución de la Confederación de Trabajadores de Chile, C. T. CH., que, en 1936, en un congreso histórico, aglutinó a la FOCH, a la Confederación Nacional de Sindicatos y a la Asociación de Empleados de Chile.

La Confederación de Trabajadores de Chile jugó un papel de principal importancia en la constitución del Frente Popular, luchando contra la fuerte ofensiva reaccionaria desencadenada por el Gobierno de Arturo Alessandri.

Por su parte, el Frente Popular demostró, en la práctica, la posibilidad real de que los trabajadores llegaran a ser rectores y constructores de su propio destino. En el Gobierno del Presidente Pedro Aguirre Cerda, Carlos Alberto Martínez ocupó un lugar en el Gabinete como Ministro de Tierras y Colonización.

En su constante defensa de los intereses de los desposeídos de este país, llegó, por obra de los trabajadores, a integrar por largos períodos el Congreso Nacional, promoviendo desde aquí múltiples iniciativas a favor de ellos.

Al igual que la mayoría de los luchadores sociales, sufrió muchas persecuciones y relegaciones. Paradójicamente, cuando en 1928 fue relegado a Tierra Amarilla, sanó allí de una fuerte tuberculosis que había contraído en su trabajo como obrero de imprenta.

En momentos en que los sectores progresistas de nuestro país viven la culminación de grandes luchas, y en medio de un vital proceso revolucionario que transforma sustancialmente las estructuras capitalistas, la figura de los precursores del cambio social se agiganta. Ese es el mérito de Carlos Alberto Martínez.

En nombre de los Senadores socialistas, radicales y comunistas, hago llegar nuestras condolencias a su familia y al partido en el cual militó en los últimos años de su vida: la Acción Popular Independiente.

Discurso Partido Unión Socialista Popular

Señor Presidente, los viejos luchadores sociales de nuestro país, al relatarnos las vicisitudes, triunfos y derrotas que en el devenir de los años registra la historia del movimiento obrero, nunca pueden omitir el nombre de Carlos Alberto Martínez.

Cuando el mutualismo, sistema de convivencia solidaria de vastos grupos de nuestras clases postergadas, constituyó, en una época en que no existían los organismos previsionales de nuestro tiempo, el mejor recurso para enfrentar las contingencias de la vejez, enfermedad, viudez, orfandad, invalidez y muerte, Carlos Alberto Martínez estuvo siempre presente en las organizaciones mutualistas, porque su generosidad y su alto espíritu público constituyeron el móvil de su magnífica calidad humana.

Con el correr de los años, Chile empieza a sentir el clamor de justicia social que conmueve a las multitudes proletarias. Es la hora en que la voz acusadora de Luis Emilio Recabarren, enarbolando la bandera socialista, señala a los trabajadores la ruta emancipadora. Con Recabarren nace la Federación Obrera de Chile, y en esta legendaria organización ocupa Carlos Alberto Martínez el puesto combatiente de aguerrido e insobornable obrero gráfico, oficio que ejerce durante más de veinte años.

Su actuación como dirigente gremial es tan meritoria y de tanta ascendencia en las masas, que ya en la década del veinte es Carlos Alberto Martínez una personalidad nacional, cuya modestia y fidelidad al socialismo lo hacen rehusar ofrecimientos ministeriales.

Hay en la historia de Chile un período de intensa confusión política; el desaliento cunde en la ciudadanía; la corruptela de nefastas camarillas se proyecta en asambleas y cuarteles; la moral republicana parece sucumbir. Un hombre de incomparable solvencia echa las bases de un movimiento de recuperación social: es Eugenio Matte Hurtado, quien funda la Nueva Acción Pública. Con Matte y la NAP se abre un camino hacia la meta histórica de Chile: el socialismo como concepción fundamental de la convivencia humana.

Carlos Alberto Martínez está en la NAP con Eugenio Matte Hurtado. La efímera alborada revolucionaria del 4 de junio de 1932 lo cuenta entre sus más preclaros adalides. En octubre del mismo año, Matte es elegido Senador por Santiago con una mayoría tal vez sin precedentes. En los mismos comicios, el primer distrito de Santiago elige Diputado a Carlos Alberto Martínez.

El 19 de abril de 1933 se funda el Partido Socialista, como producto de la fusión de distintos grupos políticos ideológicamente afines. Grove, Matte, Schnake, Eugenio González y Carlos Alberto Martínez forman la vanguardia dirigente del partido.

El Diputado sabe imprimir a sus actos el sello de su personalidad de luchador obrero; pero donde su comportamiento parlamentario adquiere especial trascendencia es en su acción fiscalizadora. Carlos Alberto Martínez denuncia el escandaloso trato del capital foráneo con el Estado de Chile a través de la Compañía Chilena de Electricidad. Su sensacional acusación llega hasta la justicia ordinaria. Chile empieza a percatarse de lo que significan realmente las tropelías del imperialismo.

Es reelegido en 1937, y en 1938 el Frente Popular llega al Poder. El Presidente Pedro Aguirre Cerda le confía el Ministerio de Tierras y Colonización, cartera que había servido ya en los Gobiernos transitorios de 1931 y 1932. Su gestión ministerial se caracteriza por la laboriosidad y honestidad inherentes a su hombría de bien.

La Primera Agrupación Provincial de Tarapacá y Antofagasta lo elige Senador, cargo que sigue desempeñando, después del término de ese mandato, por Aconcagua y Valparaíso, durante dos períodos consecutivos.

Reseñar el trabajo parlamentario de Carlos Alberto Martínez, su tenacidad para impulsar diversas iniciativas a favor de las agrupaciones que representó, su actividad en las Comisiones, su desempeño como Vicepresidente de nuestra Corporación o su actuación de Consejero en la Caja de Previsión de la Marina Mercante Nacional y en la Corporación de Fomento de la Producción, como Presidente y Director de la Sociedad Chilena de Fertilizantes Limitada, significaría, aunque se hiciera en breve síntesis, confirmar una vez más los méritos que de este eminente hombre hemos señalado y cuyo desaparecimiento nos ha conmovido tan profundamente.

Señor Presidente, en nombre de la Unión Socialista Popular expresamos nuestra más sentida condolencia a la distinguida familia de Carlos Alberto Martínez, y a la Acción Popular Independiente, partido del que fue su Presidente Honorario, nuestra solidaridad por el dolor que lo aflige.

Ver completa  Senado Sesión Ordinaria N° 68 Celebrada el 15 de marzo de 1972